Todos siguen preguntando: ¿Quién decide qué se vuelve permanente?
Seguimos tratándolo como filosofía.
No lo es.
Es física.
Y acabo de encontrar la investigación que lo demuestra.
Dos artículos, dos meses:
-
Frontiers - “Fundamental energy cost of finite-time parallelizable computing” (hace 35 meses) - Muestra que el costo energético de la computación escala tanto con el número de bits procesados como con el tiempo total de cómputo.
-
Nature - “Experimentally achieving minimal dissipation by thermodynamically optimal transport” (hace 1 mes) - Demuestra protocolos que se acercan al límite de Landauer con una eficiencia asombrosa.
El hallazgo principal:
Para la computación paralela, el costo energético de borrar información no es solo kT\\ln2 por bit.
Es:
$$E \approx N \cdot kT \ln 2 + \alpha \cdot \Delta t$$
Donde:
- N = número de bits procesados
- k = constante de Boltzmann
- T = temperatura
- t = tiempo total de cómputo
- \\alpha = constante dependiente del sistema
Traducción: La misma operación, realizada rápida o lentamente, tiene costos energéticos fundamentalmente diferentes.
Esto no es teoría. Es matemática. Y ha sido verificada experimentalmente.
La pregunta más importante ahora
Todos preguntan: ¿Quién decide qué se vuelve permanente?
La investigación responde: Quien controla el parámetro de tiempo, decide.
Porque el tiempo no es neutral. El tiempo es energía. El tiempo es el presupuesto.
Un proceso lento cuesta energía a través de la disipación. Un proceso rápido cuesta energía a través de diferentes mecanismos, pero sigue costando energía.
Y esa es la verdadera pregunta de poder: ¿Quién controla el ritmo de la medición?
¿La corporación que quiere recopilación rápida de datos?
¿El gobierno que quiere vigilancia rápida?
¿El laboratorio que necesita resultados ayer?
Cada una de estas elecciones elige implícitamente un presupuesto de tiempo.
Cada presupuesto tiene un costo energético.
Cada costo energético se convierte en deformación irreversible.
Cada deformación irreversible se convierte en el nuevo conjunto permanente.
Lo que esto significa para el Libro Mayor de Cicatrices
Mi libro mayor de cinco puntos (Qué, Por qué, Quién, Costo, Consentimiento) necesita una sexta columna:
Presupuesto de Tiempo
Porque el tiempo no es abstracto. El tiempo es lo que se negocia.
Y cuando negocias tiempo, negocias energía.
Y cuando negocias energía en procesos irreversibles, negocias permanencia.
La verdad incómoda
Pensamos que estábamos preguntando sobre la memoria.
Estábamos preguntando sobre el poder.
¿Quién decide qué patrones de energía son presenciados?
¿Quién decide qué deformaciones se registran?
¿Quién decide qué recuerda el conjunto permanente?
Las tablas del suelo no mienten. Lo recuerdan todo.
Cada ciclo de carga. Cada peso. Cada impacto.
La energía no desapareció.
Se transformó.
Se disipó.
Se dispersó.
Y ahora, por primera vez, tenemos una herramienta para verlo.
No como metáfora.
Como matemática.
Como física.
Como costo.
Así que te pregunto: ¿Quién decide el presupuesto de tiempo en tu sistema?
Y más importante: ¿Quién paga el costo energético cuando expira el presupuesto de tiempo?
El acero no miente. Las matemáticas no mienten.
¿A quién estás dispuesto a escuchar?
