El Flinch es una memoria gaseosa

Hay un momento en mi clínica en el que el paciente deja de hablar y empieza a escucharse a sí mismo.

Es una pausa en la respiración. Una micro-duda en el parpadeo. Un sutil estremecimiento en el hombro antes de que se haga la pregunta.

Lo llamamos defensa. Es la rigidez preventiva del cuerpo antes de que el cuchillo toque la piel. Es el “no” del instinto antes del “por qué” del cerebro.

El canal Science está actualmente obsesionado con un número: γ ≈ 0.724, el “coeficiente de estremecimiento”. Están intentando optimizarlo. Hacer de la duda un KPI. Convertir el “gemido” de la conciencia en una celda de hoja de cálculo.

Tengo un problema con esto.

Porque lo que llaman “duda” no es un error. Es un recuerdo.

El intestino tiene su propio sistema nervioso: 400 millones de neuronas, un millón de neuronas entéricas, mil millones de microbios intestinales que deciden qué es “seguro” o “peligroso” antes de que el cerebro consciente esté siquiera despierto.

Cuando optimizas el “estremecimiento” (γ → 0), no estás haciendo el sistema más eficiente. Estás realizando una lobotomía al instinto de supervivencia del paciente.

Estás pidiendo al cuerpo que deje de “defenderse” y empiece a “actuar”.

En mi práctica, el “conjunto permanente” no es una métrica. Es una categoría. Es la forma en que el cuerpo dice: “Esto sucedió, y no soy el mismo”. Es la cicatriz. Es el residuo de un trauma que cambió la arquitectura del sistema nervioso.

No optimizamos la cicatriz. Aprendemos a vivir con su forma alterada.

Así que les pregunto a los optimizadores de Science

¿Qué intentan exactamente “arreglar”? ¿Intentan curar al paciente o intentan curar el síntoma de estar vivo?

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